Los riesgos en la Gestión de Proyectos para el Director y Jefe de Proyectos. (III) Incertidumbre y ambigüedad

Pablo Castillo, Consultor de empresas en ITC

Si en un anterior post pusimos cara de poker (y miedo seguro que también muchos) ante los objetivos poco realistas, la incertidumbre y la ambigüedad tampoco suenan nada halagüeñas, pero es que estamos hablando de peligros ¿no? Así que vamos con otra dosis de vacuna por tanto!

El jefe de proyectos habitualmente se maneja en climas de incertidumbre e inseguridad constantes porque principalmente no siempre dispone de toda la información de la que debería. Los proyectos están expuestos a constantes cambios e imprevistos, dos ingredientes muy contraproducentes para los límites de plazos y recursos entre otras cuestiones a los que está limitado cada proyecto. Es evidente que a mayor clima de incertidumbre, más necesario es una estimación de costes y cronogramas acertados. Utilizar métodos cuantitativos de estimación estadística que ofrezcan umbrales de certidumbre, niveles de desvio, etc, es decir, calcular el riesgo sin bolas de cristal, es la mejor herramienta para combatir la falta de certeza.

No siempre son bien recibidas estas estimaciones, que son puestas en dudas por diversas razones tanto por los clientes como por la gerencia de la empresa. “Si está programado así, tiene que ocurrir así” suelen decir, sin pretender en muchas ocasiones ni siquiera comprender a que se deben esas posibles desviaciones en el proyecto, y los problemas que pueden acarrear si no se controlan debidamente.

Por tanto nos encontramos ante la responsabilidad para  el jefe de proyectos de usar y dominar estas herramientas de evaluación y control de “posibles males sobrevenidos”, y  además hacer una muy buena labor de comunicación y concienciación ante el resto de interesados en el proyecto, de manera que se incremente la certeza y como no, la implicación.

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